
Me ha crecido este collar de cadaveres que pesa como plomo,
estoy flotando sobre mis heridas, contemplando este y otro final,
buelvo a soñar entre las ortigas, tragando espigas con la garganta esteril.
Es de costumbre pestañar frente a lo maldito, ahora miro como el cuervo,
mastico como el jabalí en la montaña fria, estiro mis alas postizas,
freno un poko el viento, me voy despegando de esta piel, mi calzado
ya no pesa, mi dialecto ahora duerme.
me pierdo aveces en las costillas de un ciudadano,
voy llegando a estas tierras y me compro fruta,
corro al valle y me encuentro con escaleras de marmol, con luces de neón,
con esteros negros y besos borrachos.
Los toros pisan al torero y le resitan poesia muerta,
los toros, toros azules, los toros rojizos, pisan al torero.


















