

Con el rechinar de dientes te entrego esta carta de virginidad,
Yo seré quien se apoderará de la costilla partida, de la urbe semental,
en esta danza maldita de fetos bajo tierra.
Aferro un trozo de dignidad contra mi pecho, mordiendo el polvo,
tragando saliva y sangre, te ves a lo lejos sembrando una flor,
el perro negro se esfuma entre la muchedumbre y una recien nacida
se emborracha por casualidad amamantandoce de una botella de vino tinto.
Que los angeles mastiquen la fruta prohibida y que los demonios celebren noche buena,
me trago el sudor de este puño , mordiendome las encias, con el rechinar
de dientes, con esta fiesta pagana, debuelvanme mis juguetes, no tengo problemas
en jugar con alguna muñeca de trapo, con alguna botella de vino tinto, y emborracharme
por casualidad.

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